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Moda sostenible, ¿no hay marcha atrás?

La moda sostenible es más que una moda

¿Es la moda sostenible solo una… moda? Todo apunta a que no. El cambio en los hábitos de consumo es una tendencia al alza, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Un reciente estudio desveló que ⅔ de las personas encuestadas creen que nos acercamos al desastre ecológico total, y casi el 70% aseguró estar cambiando sus hábitos de compra en favor de las marcas que asumen compromisos medioambientales. Incluso aseguran que están dispuestos a pagar más por productos elaborados siguiendo prácticas sostenibles.

La moda, gran culpable de la crisis medioambiental

El sector de la moda juega un papel clave en la lucha por la preservación del medioambiente, ya que la industria textil es la segunda más contaminante en el mundo, después de la energética. 

Aunque la ropa es cada vez más barata, los costes medioambientales no dejan de crecer. Los procesos necesarios para fabricar la ropa como el cultivo del algodón, la fabricación de tejidos y el teñido de las telas consume cantidades ingentes de agua y pesticidas, y genera residuos muy tóxicos que terminan vertiéndose a la naturaleza.

Además, abaratar los costes de la moda implica que en las grandes fábricas se vulneren los derechos humanos y laborales de las personas que trabajan en el proceso: sueldos irrisorios, jornadas inhumanas y ningún protocolo de higiene o seguridad laboral.

Los consumidores son cada vez más conscientes de estos problemas, lo que da sentido al aumento del interés por la moda sostenible. Esta nueva filosofía engloba conceptos como la trazabilidad, la economía circular, la reutilización o el reciclaje. 

Los consumidores son cada vez más conscientes de la necesidad de apostar por las marcas que apliquen en sus procesos de fabricación prácticas social y ecológicamente responsables. Y, por tanto, cada vez las marcas adoptan iniciativas más sostenibles.    

¿Qué es la moda sostenible?

Entendemos por moda sostenible el conjunto de prendas de vestir y complementos que se fabrican y distribuyen de forma ecológicamente responsable. Esto implica el uso de materias primas naturales, las medidas para reducir al máximo la huella de carbono y otros impactos ecológicos de la fabricación, así como la elaboración de prendas reciclables.

Algunas definiciones incluyen también en este concepto las buenas prácticas de responsabilidad social. Otros autores consideran que al hablar del respeto por las condiciones laborales de las personas que participan a lo largo de todo el proceso productivo estamos hablando de moda ética. La ética se aplica también a la distribución, que debe incluir principios de comercio justo y desarrollo local.

Lo importante no es si los conceptos de moda ética y moda sostenible son sinónimos, sino que la moda sostenible está aquí para quedarse. Cada vez son más las grandes marcas que apuestan por proyectos respetuosos con el medio ambiente. Y cada vez las decisiones de compra del nuevo consumidor están más relacionadas con la ética y la responsabilidad empresarial.

Las personas expresamos nuestra identidad a través de la moda. Por eso, la importancia de los valores de la marca tiene una importancia especial en este sector. El nuevo consumidor busca marcas con propósito, cuyas prendas pueda lucir como abanderado de la sostenibilidad, la responsabilidad social y otros valores.

Tecnología y sostenibilidad

Así como la industria textil se adapta a las demandas de los consumidores, el sector tecnológico también se adapta para dar respuesta a estos cambios, aportando soluciones de digitalización que permitan integrar todos los componentes del sistema para lograr un mayor control de la contaminación industrial y una mejor supervisión del proceso. De hecho, resulta imposible adaptarse a las demandas del mercado actual manteniendo sistemas manuales.

La industria textil tiene la oportunidad de mejorar el proceso productivo y la cadena de suministro implantando soluciones tecnológicas específicas. Por ejemplo, mediante la recopilación de información en tiempo real sobre las operaciones, la simplificación del análisis de costes y otras estadísticas, o la posibilidad de ajustar el proceso productivo según los cambios en las demandas de los clientes. 

Gracias a la tecnología es posible planificar la producción textil, determinar la combinación óptima de productos y procesos y monitorizar el progreso productivo para alcanzar los objetivos planificados asegurando la rentabilidad.

Los consumidores prefieren moda sostenible

La trazabilidad como clave

La sostenibilidad y la trazabilidad son conceptos estrechamente relacionados. La marca que quiera garantizar prácticas sostenibles, necesita sistemas de trazabilidad que pongan a disposición pública toda la información sobre el proceso. 

De hecho, cada vez más consumidores se preocupan por la procedencia de los artículos que consumen, lo que implica que buscarán información sobre el origen del producto antes de tomar su decisión de compra. La marca necesita estar en situación de ofrecer información fiable en este sentido.

Los métodos sostenibles deben empezar antes del propio proceso productivo, en el aprovisionamiento de materias primas. La entrada de las mismas en la planta debe generar los correspondientes registros que se incorporen a la información sobre el producto. De igual modo, la fábrica debe estar sincronizada con el sistema central. 

El intercambio de datos e información en tiempo real entre todos los niveles de gestión de la empresa es fundamental para garantizar la precisión y veracidad de la información, y también que esta se recopila a través del ciclo completo.

El código de barras, esa pequeña gran herramienta en moda sostenible

¿Y cómo se lleva a cabo?

Una tecnología tan sencilla como el código de barras es crucial para un buen seguimiento del proceso. La trazabilidad pasa por el etiquetado identificativo de cada artículo y la implementación de las tecnologías que permitan escanearlos según atraviesan las diferentes fases del proceso de fabricación.

El escaneo del código de barras es un proceso automático, inmediato y con riesgo de error cero, que permite seguir la producción de forma precisa y en tiempo real, e incorporar la información a los sistemas de control de la empresa.

Este control permite ajustar la producción a la demanda, controlar los costes de inventario y optimizar la actividad, además de reducir tanto los stocks como los residuos en aras de la sostenibilidad. 

La conectividad entre los sistemas de la fábrica y el uso de tecnologías inteligentes permiten mejorar los procesos de fabricación y maximizar la transparencia de los mismos.

La eficiencia en la gestión sostenible funciona como el mejor argumento de marketing mejorando la imagen corporativa, potenciando la fidelidad de los clientes y el aumento de los ingresos por ventas.

¿Quieres saber más sobre la relación entre tecnología y moda sostenible? Ponte en contacto con nosotros.

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